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domingo, 2 de octubre de 2011

Gorka & Julieta: Parte II, Capítulo IV: Viento



Gorka escuchó el sonido del despertador y abrió los ojos instantáneamente.

 Lo desactivó tan rápido como pudo, en el intento de no despertar a Julieta, que yacía desnuda sobre su cama, tapada de cintura para abajo con las sábanas de color azul.

 Gorka se vistió rápidamente y le dejó una nota a Julieta.
Cerró la puerta de su apartamento y condujo el coche en dirección al parque donde había quedado con Amanda.
A través de la ventanilla del copiloto pudo ver la melena larga y rubia de Amanda ondeando al viento.

  –Hola –saludó Gorka.

Amanda, al percatarse de su presencia, se levantó rápidamente del banco y lo abrazó.

  –Hola –susurró al fin, aún con los brazos alrededor de su cuello.

  –Que cariñosa estás hoy –dijo mientras la separaba de su cuerpo agarrándola por la cintura.


 Durante diez segundos se quedaron así, agarrados entre los árboles caducos y las hojas marrones que danzaban con la brisa, ella con las manos sobre su cuello, y las de él alrededor de su cintura.

 De repente, vieron los apuntes de Amanda entre las hojas de árbol.

  –¡Mis apuntes! –chilló.
Gorka y Amanda intentaron atraparlos, pero solo pudieron recuperar unos pocos folios.

  –Me faltan más de la mitad de los temas más importantes –concluyó cuando ya se habían sentado–. Genial.
  –No te preocupes. Yo te los presto. Para ese tipo de cosas quedamos, ¿no?
 Amanda esbozó una sonrisa.
  –Gracias. Oye, ¿vamos al bosque de ahí atrás? Allí hay muchos abetos alrededor de un prado, nos resguardarán del viento.
  –Vale.

 Gorka y Amanda se sentaron sobre las oscuras hojas, entre los árboles.

 Amanda estaba en lo cierto. No había ni un ápice del viento que había en el parque.

 Gorka se tumbó boca abajo, y Amanda lo imitó.

 Colocaron los apuntes sobre el suelo, frente a ellos.
Al contrario que otros días, no estudiaban en voz alta y compartían opiniones.

Solo se escuchaban pájaros cantar y hojas crujir.

Tras aquel largo e incómodo silencio, Amanda comenzó a hablar.

–A veces vengo aquí a pensar –hizo una pausa. Miró a Gorka, que no dijo nada, y continuó–. Las últimas veces que vine, pensé en ti.

Gorka miró sus profundos ojos azules y ambos finalizaron la conversación con un beso que ninguno pudo reprimir.

Pero cuando Gorka abrió los ojos vio a Amanda frente a él, y comprendió que Julieta era a quién quería. Que aquella estúpida tentación que se encontraba en el fondo de su ser no era verdadera.

Gorka sostuvo el rostro de Amanda por el mentón y le dijo que no estaba disponible.

–Mi corazón es de Julieta –mientras se levantaba, observó los ojos llenos de lágrimas de Amanda, que se derrumbaba como nunca antes–. Puedes quedarte mis apuntes.

Gorka sabía que jamás los volvería a tener. No estudiaría nunca más con Amanda. Pero Julieta merecía saber la verdad. Desde aquel primer día de estudio, supo que sentía una gran atracción por ella. Sabía que quizás aquello pasaría. Pero prefirió no pensar en la realidad.

Amanda se enjugó las lágrimas que cubrían sus sonrosadas mejillas mientras se prometía no olvidar a Gorka. No iba a rendirse, y Gorka, que caminaba por el paseo en dirección a su coche, también lo sabía.



jueves, 28 de julio de 2011

Gorka & Julieta: Parte II, Capítulo IV: Viento -Avance-

"Al percatarse de su presencia, se levantó rápidamente del banco y lo abrazó.
Hola –susurró al fin, aún con los brazos alrededor de su cuello.
–Que cariñosa estás hoy –dijo mientras la separaba de su cuerpo agarrándola por la cintura.


Durante diez segundos se quedaron así, agarrados entre los árboles caducos y las hojas marrones que danzaban con la brisa, ella con las manos sobre su cuello, y las de él alrededor de su cintura"




¿Quiénes crees que se están abrazando en un parque sin haberlo planeado? ¡Averígualo este viernes a las 21:00 en Incompletitud!

martes, 26 de julio de 2011

Gorka & Julieta. Ficha de personaje: Julieta

Marissa Von Bleicken es Julieta
Julieta, a sus diecisiete años, es extremadamente madura.
Al principio no se atrevía a mostrar sus sentimientos por Gorka, pero cuando se tumbaron en aquel prado lo vio claro: debía demostrar sus sentimientos y rápido.

Julieta es artística y muy imaginativa, le encanta la música y su mayor deseo en la vida es ser una fotógrafa de éxito.

Últimamente Gorka tiene poco tiempo para ella, y, aunque lo entiende, está cansada de esperarle... 

En la II Parte de Gorka & Julieta, una quedada para estudiar transforma su manera de ver las cosas, y, quizás, sus sentimientos por Gorka...

Cuéntanos más de ti, Julieta:

NOMBRE
Julieta Eisenberg

PAÍS
España, aunque mi padre es alemán.

INTERESES
Fotografia, música, libros, surf, naturaleza, cine, escribir mis propias canciones (aunque no se las he enseñado a nadie)

LUGARES FAVORITOS
NY, Londres, cualquier playa donde hacer surf, el campo donde di mi primer paseo con Gorka, la casa de Gorka.

ARTISTA FAVORITO
Avril Lavigne

PELÍCULA FAVORITA
Desayuno con diamantes

¿ALGUNA ANÉCDOTA SOBRE TI?
Di mi primer beso a los once años y salí corriendo tras ello. Mi escabullida salió mal, y me caí pocos metros más tarde. El chico del que huía me tuvo que ayudar, pasé mucha vergüenza.

¿CUÁL ES EL ÚLTIMO LIBRO QUE HAS LEÍDO?
Orgullo y Prejuicio de Jane Austen

Gorka & Julieta. Parte II, Capítulo III: Charla Profesor Alumna


Julieta entró en la clase. Ya era la última, y tocaba literatura.

El profesor Álex Cid comenzó a entregar los exámenes que habían hecho la semana anterior.
Julieta suspiró, esperando la nota que en su interior ya conocía.

Le había prometido a Gorka que hablaría con su profesor, aunque todavía no lo había hecho –quería esperar a conocer la nota definitiva del examen–, así que no le quedaba más remedio que hablar con él al final de la clase.


–Julieta –dijo el profesor.
Julieta irguió la cabeza y alargó la mano para recoger su examen.
–Cuatro y medio –concluyó Cid, y siguió entregando más exámenes.


Julieta se recostó sobre la mesa y ocultó su rostro entre sus brazos cruzados.
El sol que entraba por la ventana iluminaba los cabellos de Julieta, que adquirían un tono pelirrojo con el sol.
Álex también se había dado cuenta.


Cuando el profesor comenzó a hablar, Julieta abandonó su postura y decidió escuchar.


–Estoy decepcionado con las notas que habéis sacado, chicos. Sobre todo tú, Julieta –le dijo mientras la señalaba con un examen enrollado–. Quiero hablar contigo después de clase.


Julieta suspiró y se apoyó en el respaldo de la silla.


–Ya somos dos –coincidió, y volvió a tumbarse sobre la mesa.
–El lunes voy a repetiros el examen a los que habéis suspendido y a los que queráis mejorar vuestra nota.


Se oyeron varios "Y una mierda", "Joder...", "¿Por qué?", entre otros.


–Vale, calmaos... Os doy la oportunidad de repetirlo. Pensadlo. No todos los profesores hacen eso, ¿eh?


Cuarenta y cinco minutos más tarde, sonó el timbre, que indicaba que las clases habían acabado.
–Los que hayáis suspendido no olvidéis estudiar para el examen del lunes.


Julieta se colocó rápidamente la bandolera e intentó escabullirse entre la multitud.


–Eh, ¿adónde crees que vas?
Julieta bufó y se sentó en la mesa del profesor.
–¿Qué?
–Julieta, eras una alumna de sobresalientes y ahora vas cuesta abajo. ¿Por qué?
–Dímelo tú.
–Por favor, Julieta –dijo mientras se dejaba caer en su silla. Julieta le miró y observó momentáneamente sus ojos azules, ocultos tras unas gafas negras de pasta que utilizaba solo cuando daba clase.
Tenía la nariz recta y de tamaño medio, los labios no muy gruesos y llevaba barba de tres días.
Vestía una camisa azul que llevaba por fuera del pantalón, de color caqui, y unos zapatos negros.


–Sé franca conmigo –le pidió.
–Es que... no puedo estudiar esto sola. Hay cosas que no entiendo, y no hay nadie que me pueda ayudar.
–¿Sabes lo que vamos ha hacer? Voy a ayudarte yo. Mañana iré a tu casa ha hacer de profesor particular.


Julieta no estaba muy convencida al principio, pero finalmente asintió.


–No te voy a dar las respuestas del examen –aseguró, riendo–. ¿Mañana a las seis de la tarde?
–Vale –dijo Julieta mientras cerraba la puerta de la clase. Nunca se había fijado en lo guapo que era Álex... el profesor Cid.


Julieta vio el Volvo negro de Gorka al salir por la puerta del instituto.
Gorka estaba apoyado en él, esperando a Julieta.


Julieta se lanzó a sus labios y se dieron un largo beso lleno de la pasión que habían experimentado hacía casi dos meses.


–¿Y esto? –dijo Gorka con una media sonrisa, aún con Julieta entre sus brazos.
–Se me ha ocurrido mientras venía hacia aquí –dijo mientras reía.
–Tengo otra idea. Continuemos con esto... en mi casa.
Julieta sonrió y se metió en el coche, esperando a que Gorka lo arrancase.


Desde la ventana de la clase de Literatura, Álex Cid vio cómo el coche se perdía en el horizonte.

jueves, 21 de julio de 2011

Gorka & Julieta. Parte II, Capítulo II: Ayuda con los deberes


–Hoy no puedo –comentó Gorka por teléfono–. Mañana tengo un parcial bastante difícil, y voy a quedarme en la biblioteca a estudiar.
–Vale –dijo.
–Te quiero –se despidió.
–Yo también a ti.
Gorka colgó el teléfono y entró en la biblioteca pensando en su situación con Julieta.

Gorka pensaba a menudo en aquella tarde en la que lo habían compartido todo, y no les podía ir mejor desde entonces. Gorka estaba completamente enamorado de Julieta, no podía –ni quería– negarlo.

Colocó el par de gruesos libros sobre la mesa y dejó la mente en blanco.
Ahora solo debía pensar en Fotografía. Nada de Julieta.
Pero era tan difícil… ¿Qué estaría haciendo?
Antes de que se diese cuenta, Gorka estaba embobado con la imagen de Julieta durmiendo en sus pensamientos.
–Tengo que concentrarme –se dijo.
–Perdona… –dijo la voz de una chica.
Gorka irguió la cabeza.
–Ah… -¿cómo se llamaba?-...Amanda.
Ella le dedicó una sonrisa.
–¿Puedo sentarme contigo?
–Claro –aceptó. “Así me dejaré de tonterías y estudiaré en serio”.
–Gracias –dijo mientras tomaba asiento.
Tras unos minutos, comenzó a hablar.
–Menudo examen el de mañana… –comentó.
–No sé cómo creen que podemos memorizar tantas imágenes en tan poco tiempo –aseguró Gorka.
–Y que lo digas. No entiendo este párrafo, aún se me hace un poco difícil entender algunos textos en español...
–¿Cuál?
–En la tercera página, junto a la imagen…
 Gorka se lo tradujo perfectamente. Lo cierto es que su abuela había vivido durante años en Francia –a causa de la Guerra Civil Española–, y le había enseñado todo lo que sabía. 
–¡Ahora tiene sentido! –se alegró– Oye, deberíamos estudiar juntos más a menudo. Se me hace más fácil contigo.
–Pues tienes razón. Yo me concentro mejor con alguien que solo.
Amanda tenía la melena larga, rubia y ondulada. Tenía unos ojos grandes y azules que le daban un toque característico. No destacaba mucho en clase, pero en realidad era muy inteligente y también muy guapa.
Vestía un poco hippie, y siempre llevaba una armónica con ella que utilizaba cuando se ponía nerviosa. Le gustaban el manga y el cine inglés. Era francesa, y dedicaba sus ratos libres a escribir un libro aún sin título que tenía como protagonistas a una anciana un tanto extraña y a una pareja de jóvenes.
–Entonces… ¿quedamos el viernes que viene?
–En mi casa –se ofreció Amanda–. Mis padres están de viaje, así que estaremos solos.
–Vale.
                            
–Es la una –comentó Amanda, mirando su reloj. Estaban sentados en un banco que había en un parque vecino, la biblioteca la habían cerrado hacía tres horas.
–Yo no puedo hacer nada más por el tema cinco –corroboró Gorka mientras bostezaba–. ¿Lo dejamos por hoy?
–Completamente de acuerdo.

–¡Suerte mañana! –le dijo Gorka desde lejos mientras se despedía.
–¡Lo mismo digo!

–¿Qué tal el examen? –preguntó Julieta al día siguiente mientras daban un paseo.
–Pues, si te digo la verdad… Creo que muy bien. Todo fue gracias a Amanda, que me resolvió algunas dudas.
–¿Quién es?
–Es una compañera de clase. Nos conocemos desde el instituto, pero ella estaba en otra clase. Vamos a quedar mañana para estudiar de nuevo, porque nos ha ido muy bien.
–Ojalá pudiese decir lo mismo de mi examen de literatura… –comentó su interlocutora, abatida.
–¿Hay algún problema?
–Todo es culpa del “profesor” Cid –dijo Julieta, haciendo hincapié en “profesor”.
–¿Por qué dices "profesor"?
–Tengo muchas dudas y el muy cabrón no me las resuelve.
–Pide una tutoría con él. Quizás es que estás por debajo del nivel de la clase y... –Julieta le lanzó una mirada furtiva a modo de advertencia–. El profesor tiene toda la culpa.


Se sentaron en un banco y empezaron a devorar unos platos de fruta que Gorka había preparado.


–Puede que yo tenga la culpa –admitió Julieta, aún con la boca llena–, pero es que se me hace muy difícil.
–Si quieres yo puedo ayudarte. La literatura se me daba bien cuando estaba en el instituto.
–No, tú tienes la facultad y además el trabajo. Las pocas horas que nos podemos ver a la semana no deben centrarse en más trabajo...
–Vale, pero prométeme que hablarás con él.
–De acuerdo... –Julieta miró el reloj–. Tengo que irme. Tengo clase mañana.


Gorka le dio un beso de despedida y ambos se dirigieron a sus respectivas casas, que estaban en direcciones opuestas.

miércoles, 20 de julio de 2011

Gorka & Julieta. Parte II, Capítulo I: Violeta


Julieta abrió los ojos y se sorprendió al encontrarse con los de Gorka. No recordaba muy bien lo que había ocurrido la noche anterior, pero era fácil de adivinar, ya que ambos estaban desnudos.
Se desperezó sin hacer mucho ruido, porque Gorka aún dormía.
Se volvió a tumbar y comenzó a pasar su mirada por el cuerpo de Gorka. Él era dos años mayor que ella, y eso se notaba.
Miró un poco más abajo y rió tontamente.
Gorka se movió, pero no despertó.
Julieta se sentó en el borde de la cama y se puso una camiseta gris de tirantes y un culotte.
Fue a la cocina y preparó el desayuno.


Había pasado ya un mes desde la primera vez que había despertado en su cama con Gorka a su lado. Sonrió al acordarse de ello. Parecía que habían pasado años.

Gorka apareció por la puerta de la cocina con el pelo alborotado, rascándose los ojos y llevando únicamente unos bóxers.
–Buenos días –dijo.
–Buenos días…

Gorka le dio un tierno beso en los labios y se sentó en la encimera para poder ver mejor la vitrocerámica.
–Mmmm… Tortitas.
Gorka alcanzó la mano de Julieta y tiró de ella, acercándola. Sonrió pícaramente, la rodeó con los brazos e intentó besarla, pero ella se resistía.
–Se me van a quemar las tortitas… –lo rechazó, cuando en realidad no quería hacerlo.
Pero Gorka era demasiado convincente, se temía Julieta.
Se montó en su regazo y siguió besándole.
Introdujo su mano en los bóxers para continuar con lo que habían empezado.
– ¡Hola, Julieta! Ya he lleg…
La maleta de viaje de Violeta cayó al suelo.

Julieta lanzó un grito ahogado y se colocó delante de Gorka mientras él se subía los calzoncillos, aunque Violeta ya lo había visto todo.

–¡Y pensaba que me echabas de menos! –bromeó Violeta.
–Pero… ¿no volvías el lunes? –preguntó su hermana.
–Te dejé un mensaje –aseguró –, pero veo que estabas demasiado “ocupada” como para escucharlo…
–No esperaba que os fueseis a conocer así, pero… Gorka, esta es mi hermana Violeta.
–¡Hola! –dijo Violeta alegremente.
Gorka se limitó a saludarla con la mano, aún vergonzoso.
–Voy a por mi… ropa… –le dijo a Julieta.
–Vale…

Violeta siguió su culo con la mirada.
–No está nada mal…
–¡Oye! Bueno, ¿qué tal por Dublín?
–¡Genial! El mejor lugar donde pude haber pasado mi último año de carrera.
–Me alegro.
Violeta se lanzó a sus brazos.
–¿Eso es lo único que tienes que decirle a tu hermana? ¿Es que no me echabas de menos?
–¡Me estás asfixiando!
–Lo siento… –dijo, separándose de ella– ¿Esas son tus TORTITAAAS?
–¡Eh, esa es la ración de Gorka!
–¿Qué te ha parecido?
–Es muy alegre –contestó Gorka–. Se ve que estáis muy unidas.
–La verdad es que sí. La he echado mucho de menos este año. Ella parece que lo único que echó de menos fueron mis tortitas…
Gorka soltó una carcajada.­­­­­
–Que no…
–¿Es que estáis hablando de mí?
–Pues sí. Y no estamos diciendo nada bueno –aseguró Gorka.
–Eso habrá que verlo.

martes, 19 de julio de 2011

[ACLARACIÓN] Gorka & Julieta. Ya estamos en la mitad de la historia.


Los que hayáis visto ya el recién inaugurado Índice de Gorka y Julieta sabréis lo que voy a deciros a continuación.

Gorka & Julieta ha estado hasta el Capítulo VIII en la fase de "Introducción", pero, ¿qué pasa con las de "Nudo" y "Desenlace"? Esa fue la primera pregunta que me hice cuando acabé el último capítulo.

La propia "Introducción" ya tiene sus tres fases, pero quiero crear una especie de trilogía de tres partes de ocho capítulos cada una que tengan unos objetivos y final propios. La primera parte ya llegó a su final, y quedan otras dos.

Por eso os presento "Perfección", "Amigos" y "Un nuevo comienzo", las tres partes que componen la historia de Gorka & Julieta. Espero que os guste.

Gorka & Julieta. Capítulo VIII: Puerta lacada

                 

Julieta se daba los últimos retoques del maquillaje pocos minutos antes de las seis.
Pasó su barra de labios roja por los mismos y lanzó una pícara sonrisa al espejo. Se colocó bien los tirantes de la camisera y paseó los dedos entre sus cabellos con la intención de recolocarlos.
Ya estaba lista.

Entre tanto, Gorka sudaba en el interior de su camisa. Llevaba flores, entre las que se dejaba entrever una nota escrita a mano que decía "Lo Siento".
Iba en el ascensor mirando cada poco tiempo el reloj, temeroso de llegar demasiado tarde o demasiado temprano.
El ascensor llegó a su destino. Las puertas se abrieron y Gorka vio enseguida la de Julieta, que estaba enfrente.
Cogió aire y se dio ánimos.
Durante unos segundos la idea de no llamar al timbre y volver corriendo a casa cruzó su mente.

Pero la desechó en cuanto hizo sonar el timbre.

En el interior del apartamento Julieta se sobresaltó ante el agudo sonido del timbre. Abrió la puerta enseguida y se encontró con Gorka, que tenía la boca abierta.

"Madre mía", pensó el chico, mientras se rascaba el cabello rubio sobre la nuca.

Julieta estaba preciosa. Preciosa y sexy. Su cabello castaño, normalmente lacio, formaba caracoles definidos desde la mitad del rostro de la chica.
Sus ojos eran grandes y castaños, al contrario que los de Gorka, que eran verdes. Éstos lanzaron una rápida y poco intencionada mirada al escote de Julieta. Llevaba una camiseta de tirantes y unos vaqueros.

Julieta, que se había percatado de la reacción de Gorka, sonrió. Se mordió el labio. Ella había hecho lo mismo.

 -Lo sien...-comenzó Gorka, levantando las flores en señal de arrepentimiento.
 Pero fue interrumpido por el impulso de Julieta.

Se había lanzado a sus labios rodeando su cuello con los brazos.

Las flores golpearon el frío suelo cuando Gorka las soltó, sorprendido. El chico mantuvo las manos en el aire unos segundos y después las colocó en la cintura de Julieta.

La trajo bruscamente hacia él, mientras seguían unidos por el beso. Le dio la vuelta para que la acción se trasladase hacia dentro del apartamento, cerró la puerta con el pie y empujó a Julieta contra la puerta. Tanteó su muslo con la mano izquierda, pasándola por debajo y levantándolo para atraer su cuerpo al suyo.

El rechazo del día anterior se presentó en su mente como un aviso.

Abrió los ojos para mirarla. Separando suavemente sus labios, le preguntó que si estaba lista. Julieta tiró de la camisa de Gorka, atrayéndole hacia ella y se quitó la camiseta quedándose únicamente en sujetador.

 -Tomaré eso como un sí.

 Julieta sonrió y le besó hasta dejarle sin aliento.

 Mientras lo hacía, cogió la mano de su compañero y la introdujo en su sujetador.
 Gorka abrió los ojos con sorpresa.

 Entonces Julieta desabrochó la camisa de Gorka con la mano sobrante y, pasando su mano desde el pecho hasta el ombligo, llegó finalmente a su ropa interior, y el cuerpo de Gorka se movió de 1000 formas distintas.

 Gorka desabrochó el sujetador de Julieta con una mano mientras bajaba sus pantalones con la otra.

 Entonces trasladó sus besos al cuello, después a los pechos, y más tarde a...

 Julieta dio un grito mientras estiraba su brazo y se apoyaba en el marco de la puerta lacada.


 Cuando ya era de noche, miraban el techo en la cama de Julieta, unidos por un abrazo.
 No necesitaban decir nada.

 Y allí se quedaron. Una hora, dos horas...
 El tiempo no era importante cuando estaban juntos.
 Se dieron un tierno beso y continuaron disfrutando de la compañía del otro hasta que el sueño se adueñó de ellos.

Fin de la I Parte.

viernes, 3 de junio de 2011

Gorka & Julieta. Capítulo VIII: Puerta lacada -Avance-



"[...]La trajo bruscamente hacia él, mientras seguían unidos por el beso. Le dio la vuelta para que la acción se trasladase hacia dentro del apartamento, cerró la puerta con el pie y empujó a Julieta contra la puerta. Tanteó su muslo con la mano izquierda, pasándola por debajo y levantándolo para atraer su cuerpo al suyo..."

jueves, 26 de mayo de 2011

Gorka & Julieta. Capítulo VII: Teléfono


Julieta cerró la puerta de su habitación y dejó la cesta del picnic sobre su escritorio. Suspiró y se tendió en la cama.
 Unas palabras de disculpa resonaban en su cabeza.
 "Lo siento mucho, me dejé llevar. No sabía que tú aún..."
 "Lo siento mucho, me dejé llevar. No sabía que tú aún..."

 ¿Pero por qué había dicho eso? No tenía que disculparse. Se tendría que haber disculpado ella, por no haber continuado con aquello.
  –No tiene que sentirse culpable por eso –dijo en voz alta–. No tendría que haberle parado. Habría sido el momento perfecto. ¿Por qué le he parado? Si en esos minutos escasos en los que Gorka me... me...
  <<...masturbó... fue cuando más le sentí...>>terminó en su cabeza.

 Julieta dio un grito. Si no le podía dar a Gorka lo que quería, el le dejaría, y...
  –La próxima vez –concluyó–, le corresponderé.

...


 –Tendría que haberme parado, tendría que haber pensado con la cabeza y no con mi entrepierna –se dijo Gorka–. Cuando nos volvamos a ver, pediré disculpas de nuevo.
  <<Si es que volvemos a vernos>>
En aquel momento sonó el teléfono.

  –¿Quién es? –preguntó.
  –Soy yo –contestó Julieta con voz apagada–. ¿Puedes venir mañana a las 6 a mi casa?
<<Quiere dejarme. Pero no se ha atrevido ha hacerlo por teléfono>>, se lamentó Gorka en silencio.
  –Claro. Allí estaré.
  –Adiós –y colgó sin dejarle contestar.
  –Te quiero –dijo Gorka, abatido, tras una pausa a la línea de teléfono.

martes, 24 de mayo de 2011

Gorka & Julieta. Capítulo VI: Fuego


 Caminaban de la mano, a paso lento, intercambiando miradas de cuando en cuando. La química que había entre ellos aumentaba más y más, acercando a Gorka y Julieta como si fueran imanes norte y sur.
Julieta colocó un mantel sobre la hierba y se sentó en él.
  –¿Un picnic? –preguntó Gorka.
  –Ajá. Esa era la sorpresa.
 Gorka sonrió mientras se inclinaba sobre el mantel para sentarse.
 Una vez en el suelo, se acercó más a Julieta, que enrojeció.
 Observó las fresas ya lavadas y listas para consumir que Julieta había traído consigo. Cogió  una entera y se la metió en la boca, dejando la mitad de la fresa en el exterior. Extendió el brazo para ponerlo detrás del cuello de Julieta y la trajo hacia él.

 Los dos sabían lo que iba a pasar a continuación.

 La fresa tomó parte en el ardiente beso.

 Gorka  fue inclinando a Julieta sobre el mantel con sus labios. Ya tumbados, ambos mantenían los ojos cerrados.
 Gorka, que estaba encima de Julieta, paseó su mano por la pierna desnuda de Julieta con una caricia hasta llegar a la parte interior de su muslo. El dorso de la mano de Gorka levantaba la falda de la chica conforme avanzaba.

 La pareja ardía en llamas.
 Los dedos de Gorka ya se encontraban rozando la ropa interior de Julieta. Introdujo sus dedos en su interior, moviéndolos con delicadeza por la zona.

  –Pa... pa... ¡Para! –balbuceó Julieta.
 Gorka abrió los ojos y observó el rostro de Julieta. Sudaba y se extrañaba ante la conducta de Gorka. Lanzó una mirada a la mano de Gorka, aún en sus culot, y a continuación volvió a mirar a Gorka.

 Gorka, decepcionado consigo mismo, apartó con delicadeza sus manos y colocó bien la falda de Julieta.
  –Lo siento mucho –dijo tras unos incómodos segundos–. De verdad que lo siento. Me dejé llevar. No sabía que tú aún...
  –...no estaba preparada –terminó Julieta.
  –Sí –Gorka sentía un fuerte dolor en el pecho. ¡Estuvo a punto de violarla! Jamás se lo habría perdonado–. Tranquila. Yo tampoco estaba seguro en mi primera vez. Habría preferido que fueses tú la primera.

 Julieta se sorprendió. Así que no era virgen. No sabía que contestar, así que esperó.

  –No te sientas presionada. Jamás volveré a hacerte sentir así. Lo prometo.
 Rodeó a Julieta con los brazos, y así se quedaron hasta la noche.

lunes, 23 de mayo de 2011

Gorka & Julieta. Capítulo V: Olor a salitre


 Gorka caminaba hacia la playa con nerviosismo. Iba cabizbajo y llevaba las manos en el interior de los bolsillos del bañador. Su camiseta reposaba en su hombro desnudo, y el calor del verano le hacía sudar.

 Entonces, cuando subió la cabeza, divisó la melena de Julieta, que jugueteaba con la brisa mientras esperaba a Gorka.

 Intercambiaron una media sonrisa al cruzar sus miradas.

  –Hola –dijo Gorka mientras se aproximaba a Julieta.
  –Hola –saludó su pareja– ¿Listo para surfear?
  –Por supuesto.

 Aquel viento veraniego favorecía el movimiento de las olas.
 Gorka cerró los ojos e inspiró. Toda la playa olía a salitre. Al chico le encantaba ese olor.
 Un toque de atención de Julieta le hizo volver a la realidad.
  –¡Vamos, Gorka! ¡El agua está perfecta!

 Gorka caminó sobre la arena mojada. El agua llegó a sus pies al romper una ola en la orilla.
 Sonrió y se lanzó al agua.
  –¡Una carrera hasta aquella roca! –exclamó Julieta.
 Gorka aceptó el desafío.
 Aunque Julieta había empezado antes y le llevaba ventaja, Gorka se posicionó rápidamente en el primer puesto.

  –Has hecho trampa –concluyó Julieta entre risas.
  Buceemos –musitó Gorka.
 Se zambulló en el agua y Julieta le siguió.
 La chica abrió los ojos y miró los de Gorka, también abiertos. Se observaron durante unos segundos. Entonces, se acercaron cada vez más. Gorka la sujetó por la cintura y selló sus labios.

  –Gracias –dijo la joven, cuando salieron del agua,
  –¿Por qué?
  –Por hacer que me sienta tan feliz.
Gorka sonrió, y se introdujeron de nuevo en las profundidades del mar.