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domingo, 22 de mayo de 2011

Gorka & Julieta. Capítulo IV: El Tiempo


Gorka y Julieta continuaban tumbados en la hierba de aquel bosque. Seguían unidos en aquel abrazo, eran una única persona. Se sentían como en casa uno al lado del otro.

Entonces, Gorka colocó suavemente a Julieta sobre su pecho. Julieta miró hacia arriba para poder ver su cara. Solo unos pocos centímetros separaban sus labios. Gorka arrimó los suyos a los de Julieta, la agarró por el cuello, acercó su rostro, y...

Julieta se despertó sudorosa con el sonido del despertador.
Recordaba perfectamente el sueño. El inicio de ese beso recorrió fugazmente su mente.
Rió tontamente mientras abrazaba su almohada. Estaba segura de que la próxima vez que lo viese, la besaría. ¡Estaba segura!

...

-No estoy seguro -dijo para sí Gorka.
Había quedado con Julieta esa misma tarde de Domingo. No deseaba otra cosa más que sellar sus labios con ternura, pero también era la única cosa en la que sentía inseguridad.
El tiempo pasaba, y se acercaba la hora a la que habían quedado...

lunes, 16 de mayo de 2011

Gorka & Julieta. Capítulo III: El bosque



Gorka estaba más feliz que de costumbre.
Aún no había dado ese primer paso con Julieta, pero ahora se sentía más seguro de sí mismo.
Habían compartido tantas cosas, sin saberlo...

Ya adentrados en el bosque, se tumbaron en la hierba. Julieta se habría negado a aquello en una ocasión normal, pero aquella vez no le importaba.

-Este lugar es precioso -musitó.
-Sí... es un lugar bonito para estar con alguien a quien...
Gorka enmudeció. Quería decir "a quien se ama", pero sus labios no se movían.
Julieta se ruborizó y se colocó de lado sobre la hierba para que Gorka no la viese.

Se rió entre dientes. <<Parezco una niña pequeña>>, se dijo.
Gorka también se giró, y su brazo comenzó a moverse lentamente hasta posarse sobre la cintura de Julieta. Puso su mano en su vientre y la trajo para sí con timidez.

Y así se quedaron durante quince, veinte, treinta minutos... El tiempo no les importaba. Lo que importaba es que estaban ellos dos tumbados en la hierba. Nada más.

Gorka comenzó a acariciar el cabello de Julieta con la mano que le quedaba libre. Era el momento. ¡Debía besarla en aquel instante, en aquel momento perfecto! No sabía cuánto tiempo llevaba muriéndose por los labios de Julieta. Debía actuar, tan solo un beso, un simple beso...

Que no parecía tan simple.