domingo, 11 de diciembre de 2011
You escape like a runaway train.
You escape like a runaway train
Off the tracks and down again
My hearts beating like a steam boat tugging all your burdens
On my shoulders
In the mourning I'll rise
In the mourning I'll let you die
In the mourning. all my worry.
Now there's nothing but time that's wasted
And words that have no backbone
And now it seems like the whole world's waiting
Can you hear the echoes fading
In the mourning I'll rise
In the mourning I'll let you die
In the mourning. all my sorry's.
It takes all my strength not to dig you up
From the ground in which you lay
The biggest part of me.
You were the greatest thing,
And now you are just a memory
to let go of.
In the mourning I'll rise
In the mourning I'll let you die
In the mourning all my sorry's.
viernes, 9 de diciembre de 2011
El hoyo
![]() |
| By Jacek Yerka |
Estoy esperando el momento en el que pueda caer sin que a nadie le importe...
...aunque quizás es necesaria mi existencia, únicamente para ocupar hueco.
¿Cuánto tardaré en caer?
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hoyo,
muerte,
Yo/Me/Moi/Io/Ich
lunes, 5 de diciembre de 2011
Ésa época.
responsable espontáneo
Admirado Sin sentido
Confundido. Enamorado. Adormilado. HARTO. aburrido. Desinteresado. Impotente. Músico. Agradecido. Desconsiderado. Atónito. Agobiado.
hundido. paramore. Desganado. SUSPENSO. malhablado. equivocado. Alesana. Emociones. trascendental. cani. Estúpido. negro.
cualquier cosa
humillado
ésa época.
Etiquetas:
adolescencia,
incógnita
domingo, 4 de diciembre de 2011
Esperando algo que que jamás llegará
Sé que tu corazón jamás se abrirá a mí, que seguirá escondido en tu pecho hasta que solo tú quieras regalarlo.
Porque eres incorpórea, inconexa y fantasmagórica. De tus ojos jamás salió una lágrima, solo gotas de sangre provocadas por tu inexistente humanidad. Sé que solo buscas la manera de hacerme daño, que jamás sentirás un ápice de lástima por mí. Y sabes que te quiero. Sé que lo sabes, pero que jamás dejarás que el sentimiento que siento por ti se interponga entre tu orgullo y tu naturaleza oscura. Seguiré esperando aquella noche de martes en la que nos tumbamos en un prado, arropados por las estrellas, y en la que nos dimos algo que jamás pensamos que compartiríamos. Sigo esperando algo que jamás llegará.
Una lágrima de tus ojos negros suspirando por mí.
Una simple carta que signifique todo para mí.
Una sonrisa dirigida a mi persona.
Una pizca de humanidad que demuestres hacia mí...
Pero debo dejar de desear, porque hace tiempo que conozco mi futuro.
Sé que tú me matarás hasta dejarme sin sangre en las venas. Te regocijarás y buscarás la manera de hacerme daño aunque ya esté muerto.
Y sé que lo sentiré incluso muerto, porque con solo oír tu nombre, se me despiertan todos los sentidos.
martes, 29 de noviembre de 2011
Memorias de metal. Uno: Una llama en el firmamento.
Una simple, perfecta y bella lágrima acarició suavemente mi rostro, evocando recuerdos que se hallaban muertos. Como tú. Mi perfecto compañero de juegos. Me acompañaste el día de mi renacimiento y durante todo el resto de mi vida.
Hasta que desapareciste. Tu corazón negro dejó de respirar y se detuvo en un momento fantasmagóricamente hermoso.
Volví a imaginarte, tan alto como siempre. Tu cabello negro, corto y alborotado. Tus perfectas facciones. Aquellos ojos azules como el hielo, que me hacían arder por dentro. Rodeados por una fina capa de maquillaje negro, siempre sabían cómo sonreírme y hacerme sentir viva. Tu nariz, perfectamente proporcionada, y tus labios gruesos pero en su justa medida, que fueron los mejores que besé en la vida.
Di un grito. Me dolía el corazón, porque ya no estabas. E incluso, un año después de tu muerte, aún me sentía muerta sin ti. Muerta en vida.
Me levanté de la cama y encendí una vela. Humedecí el dedo y acaricié la pequeña llama. La llama que me decía que, quizás, en alguna parte del mundo, o, solamente en mi corazón, estabas vivo. Que me esperarías, que te encontraría, te abrazaría y nunca te soltaría, porque no iba a volver a dejarte morir, dejando un pétreo cadáver de dieciocho años en mis brazos como la última vez que vi tus ojos abiertos.
Me mordí el labio y dejé que las lágrimas cayeran sobre la vela, que no se apagaba, seguía encendida, como tú en mi interior. Alcé la vista y vi en el espejo mis ojos castaños enrojecidos de tanto llorar. El gorro de lana verde que me regalaste en mi decimoséptimo cumpleaños seguía cubriendo gran parte de mi pelo rubio oscuro -tan largo como a ti te gustaba-, y mis labios estaban quemados del frío.
Acerqué mi nariz a la vela, tan recta como ella, y percibí el embriagador olor a frutas rojas que tanto te gustaba.
Me desnudé delante del espejo, esperando un abrazo desde atrás como solías hacer, pero solo respondió el frío de aquella noche de invierno.
Entonces apareciste detrás de mí. La estancia se llenó de colores rojo, blanco y azul. El tiempo se paró, y era solo para los dos.
–Estaba esperándote –dije.
No se escuchó el más mínimo sonido. Estabas demasiado ocupado besando mi cuello.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Tu piercing labial me recorría el hombro, y el metal me helaba la sangre. Tu mano me sujetó la cintura y comenzamos a besarnos de espaldas al espejo. Entonces, separaste de mí tus labios sin dejar de abrazarme y comenzaste a hablar.
–Hola –respondiste.
–Te echo de menos.
–Ya lo sé. Por eso he venido.
–Podrías visitarme más a menudo.
–Sabes que no puedo.
Pausa. Todo volvió a su color.
Volvía a estar sola.
Deseando que todo volviese a ser como antes, me metí en la cama y dejé que el frío acariciase mi cuerpo desnudo.
Acerqué mi nariz a la vela, tan recta como ella, y percibí el embriagador olor a frutas rojas que tanto te gustaba.
Me desnudé delante del espejo, esperando un abrazo desde atrás como solías hacer, pero solo respondió el frío de aquella noche de invierno.
Entonces apareciste detrás de mí. La estancia se llenó de colores rojo, blanco y azul. El tiempo se paró, y era solo para los dos.
–Estaba esperándote –dije.
No se escuchó el más mínimo sonido. Estabas demasiado ocupado besando mi cuello.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Tu piercing labial me recorría el hombro, y el metal me helaba la sangre. Tu mano me sujetó la cintura y comenzamos a besarnos de espaldas al espejo. Entonces, separaste de mí tus labios sin dejar de abrazarme y comenzaste a hablar.
–Hola –respondiste.
–Te echo de menos.
–Ya lo sé. Por eso he venido.
–Podrías visitarme más a menudo.
–Sabes que no puedo.
Pausa. Todo volvió a su color.
Volvía a estar sola.
Deseando que todo volviese a ser como antes, me metí en la cama y dejé que el frío acariciase mi cuerpo desnudo.
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incógnita,
Memorias de Metal,
muerte,
negro
sábado, 26 de noviembre de 2011
Búsqueda
Tus alegrías de vivir dejaron de tener sentido.
¿Qué es lo que te ata a este mundo?
¿Es que será diferente en el otro?
¿Seguiré tan solo allí como aquí?
Tu mente te dice que te quedes, pero tu corazón pide que te vayas.
¿Por qué esta confusión aparece en este preciso momento?
¿Preferiría quedarme aquí aunque no me sienta parte de este mundo?
¿Me despertaré en un negro amanecer como cada día desde que te fuiste?
Ella sigue allí aunque tú no quieras.
¿Dónde está ahora?
¿Merece la pena seguir preocupándome por ella cuando a ella dejé de importarle hace tiempo?
¿Debería dejar de actuar como aquel soldado de plomo que llegó ha derretirse por el amor de una dama?
¿Terminará algún día está búsqueda negra, dolorosa y sin sentido del amor?
¿Qué es lo que te ata a este mundo?
¿Es que será diferente en el otro?
¿Seguiré tan solo allí como aquí?
Tu mente te dice que te quedes, pero tu corazón pide que te vayas.
¿Por qué esta confusión aparece en este preciso momento?
¿Preferiría quedarme aquí aunque no me sienta parte de este mundo?
¿Me despertaré en un negro amanecer como cada día desde que te fuiste?
Ella sigue allí aunque tú no quieras.
¿Dónde está ahora?
¿Merece la pena seguir preocupándome por ella cuando a ella dejé de importarle hace tiempo?
¿Debería dejar de actuar como aquel soldado de plomo que llegó ha derretirse por el amor de una dama?
¿Terminará algún día está búsqueda negra, dolorosa y sin sentido del amor?
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| By Scott Altmann |
jueves, 24 de noviembre de 2011
Let's get the fuck started! - Temporada 2
*Como diría Barney Stinson en Como Conocí a Vuestra Madre, What's uuuuuup?!
Ya son dos meses de ausencia, y es que necesitaba organizarme las ideas. Ya sé que es solo un blog, pero la verdad es que necesitaba pensar en qué es lo que iba a hacer con él y sobre qué cosas iba a escribir. Os aviso de que el contenido del blog va a cambiar, pero solo un poco... Simplemente voy a convertirlo en algo más personal, voy ha hablar algo más sobre lo que siento, y es solo porque en otros blogs creo que me pasaba de personal, hay cosas que habría preferido no decir en un lugar accesible para todo el mundo.
Haciendo este blog he dosificado un poco más las cosas que escribo, cuidando cada milímetro para no excederme demasiado en lo personal, pero me he dado cuenta de que precisamente creé antiguos blogs para desahogarme con el placer de la escritura, no para crear contenido para los demás que acabase no gustándome o desagradándome.
Siempre he escrito lo que he querido en cada momento, y ahora quiero lo viejo, pero MEJOR.
Bienvenidos al nuevo Incompletitud.
Ya son dos meses de ausencia, y es que necesitaba organizarme las ideas. Ya sé que es solo un blog, pero la verdad es que necesitaba pensar en qué es lo que iba a hacer con él y sobre qué cosas iba a escribir. Os aviso de que el contenido del blog va a cambiar, pero solo un poco... Simplemente voy a convertirlo en algo más personal, voy ha hablar algo más sobre lo que siento, y es solo porque en otros blogs creo que me pasaba de personal, hay cosas que habría preferido no decir en un lugar accesible para todo el mundo.
Haciendo este blog he dosificado un poco más las cosas que escribo, cuidando cada milímetro para no excederme demasiado en lo personal, pero me he dado cuenta de que precisamente creé antiguos blogs para desahogarme con el placer de la escritura, no para crear contenido para los demás que acabase no gustándome o desagradándome.
Siempre he escrito lo que he querido en cada momento, y ahora quiero lo viejo, pero MEJOR.
Bienvenidos al nuevo Incompletitud.
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